Le journal de la Finca

Días de finca

Donde empezó todo

Después de varios años viviendo en la finca, observando la tierra, recuperando el bosque y imaginando poco a poco en qué podía convertirse este lugar, iniciamos la construcción de nuestras primeras dos unidades en el corazón del valle.

Pensadas en armonía con la naturaleza que las rodea, fueron diseñadas para integrarse al paisaje. Construidas con madera de origen local, siguen las curvas naturales del terreno y ofrecen, desde cada terraza, una vista diferente sobre las laderas del valle.

Vistas desde el cielo, sus formas dibujan una mariposa.

Cada cabaña, de aproximadamente 80 m², fue concebida como un refugio: un espacio cálido, confortable y conectado con la naturaleza, sin ningún vecino a la vista, donde cada mañana comienza con la luz de las montañas y el canto de los pájaros.

Al mismo tiempo, nuestra casa familiar —hoy convertida en KMØ Casa de Viajeros— también fue transformada.

La renovamos con el deseo de preservar aquello que le daba su alma: su ambiente familiar, su encanto sencillo y todos esos detalles que ya contaban una historia.

Hoy acoge una gran cocina semiabierta, un salón, un restaurante y un bar, pero sigue siendo fiel a lo que siempre fue: un lugar vivo donde se recibe, donde se comparte un café, una comida o una noche de juegos alrededor de una gran mesa.

Este proyecto fue mucho más que una construcción.

Toda la familia participó a su manera: alrededor de los planos, las ideas, los materiales, los detalles o simplemente los sueños que imaginábamos para este lugar.

Poco a poco, cada uno ha dejado una huella en este espacio que estamos construyendo juntos.